domingo, 13 de julio de 2008

EL Manuscrito de Joaquina...(de Hugo Chumbita)








Rosa Guarú

la abuela india de la Patria

por Roxana Amarilla

El 5 de junio se realizó un acto particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se presentó el libro “El Manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear”, por un lado podría ser visto como un libro más que se presenta, otro jueves en la inmensidad de la metrópolis. Un encuentro más en el destino de actores, historiadores, músicos, poetas, analistas, docentes, bailarines, correntinos y correntinas residentes en la capital argentina. Pero esta presentación traía algunas cuestiones complicadas, como la subjetividad ladeada por una identidad siempre revitalizada y al otro lado la verdad histórica, la reivindicación de los sujetos culturales que fundaron la nación.

Este libro es un extracto de un diario que llevaba en un doloroso ostracismo Doña Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrotea, la hija de Carlos María de Alvear, y que como texto tuvo un entuertado recorrido. Por ejemplo se consideró perdido por la familia tenedora durante algunos años. Tiene relatos de época sobre la vida cotidiana del criollaje gobernante del país en el siglo XIX, y algunas observaciones destacadas, como el modo en que vivieron el martirio de Camila O’ Gorman las señoritas porteñas que la conocían, la naturaleza social del poder político de Rosas, la muerte tanto de Lavalle como de Quiroga, la vida de los argentinos que residían en París, y la presencia de los Alvear en el escenario político y militar de entonces.

En una etapa de su vida, Joaquina se diferencio del resto de sus congéneres por establecer una conducta considerada libertina y por la que tuvo que pagar algunos costos. Su ostracismo se debía a que era portadora de un violento diagnóstico de insana, luego de que se dé a conocer una carta amorosa que esta mujer –bien casada- le escribió a Sarmiento. En este retiro injusto, Joaquina escribe, para sus descendientes, y lega la verdad de un árbol genealógico, donde figura el Libertador de América y Padre de la Patria, el yapeyuano José de San Martín, como tío de hecho, habido de una indígena correntina con su abuelo Don Diego de Alvear.

Esta pequeña reseña del libro es a modo de introducción para relatar el clima, el tipo de subjetividad que se dio en el encuentro del 5 de junio, empezando con que fue anfitrión del mismo un diputado nacional, que como vocal de las comisiones de Cultura y de Población – donde se discuten la mayoría de los proyectos sobre pueblos originarios- convocó a referentes de muy diversos espacios, con el pretexto de que todos estos tienen competencia en lo fundacional que reside en el origen mestizo de San Martín.

La diversidad de estos referentes cubría un continum –un conjunto variado de procedencias sociales y culturales- de participantes de una verdad histórica. Los autores: Hugo Chumbita, el historiador revisionista que reivindica el mestizaje como fuerza de la emancipación americana, y Diego Herrera Vegas, el genealogista involucrado hasta el tuétano con el documento que heredara de su abuelo, el médico personal de Doña Joaquina de Alvear. Los miembros del Grupo Lautaro, intelectuales y científicos que solicitan un análisis de ADN en los restos del Libertador. Políticos y militantes identificados con las causas populares. La familia Alvear, encabezada por el patriarca Jorge Emilio Ituzaingó de Alvear.

La diputada tehuelche Rosa Chiquichano, tataranieta del cacique Juan Chiquichano, comprometidos con 12000 años de ocupación en la Patagonia. Representantes del alto mando de las Fuerzas Armadas. Y una gran concurrencia de los compaisanos de la india reivindicada Rosa Guarú. En este particular concurso de los compaisanos, el correntinaje estaba representado por la Casa de Corrientes, como institución, los residentes correntinos, y los músicos chamameceros – Santiago Delgado acompañado de acordeón y guitarra y el Grupo Integración -

El acto se inició con una lectura de todos los hechos y acciones públicos y políticos que llevaron adelante los miembros del Grupo Lautaro con un ajustado comentario sobre la respuesta de los detractores, la mayoría miembros del Instituto Nacional Sanmartiniano. Luego Santiago Delgado, secundado por dos excelentes músicos con acordiona y guitarra, canto “Hijo del Sol”, chamamé inédito de Hugo Chumbita.

El anfitrión, Eduardo Galantini recibió a los invitados con palabras serenas y convencidas, e hizo suyo un fragmento de la ponencia de Hugo Chumbita en el Congreso Internacional Sanmartiniano del 2000, sugiriendo en la historia del nacimiento de José de San Martín el espejo de las vulnerabilidades y también las fortalezas de nuestra sociedad, de los pueblos híbridos de la periferia occidental, escindidos por profun­das contradicciones, a partir de la violen­cia del mestiza­je originario y de las sucesivas con­quis­tas e imposi­ciones que los siguie­ron violentando.

Además del anfitrión y los autores, compartieron la mesa de los presentadores. El mercedeño Milcíades Aguilar, con un emotivo discurso sobre la épica del pueblo correntino y la referencia permanente de Rosa Guarú, nodriza o madre del corazón de un comandante, madre verdadera o biológica, madre esencial. Un representante del Presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Kopecek planteó con ingenuidad asombrosa en su turno, “¿porque negarle la sangre indígena al Libertador si eso lo engrandece?.

Chumbita ofreció infinidad de pruebas, muchos relatos orales de la región yapeyuana y una cantidad impresionante de datos recolectados de testimonios a los atentos residentes correntinos, como quien ofreciera pruebas de un identidad recuperada, tema vigente hoy con las identidades recuperadas de los descendientes de víctimas de la dictadura. Muy intensa fue la intervención de Diego Herrera Vegas, este señor con apariencia formal se destacó con un fogosidad que levantó la audiencia apasionadamente, al destacar el “mandato psíquico de hacer público este testimonio” y que “seguramente, Rosa Guarú fue una hermosa correntina”.... la vanidad de los compaisanos siempre dispuesta a hacer los honores a la estética del fenotipo generó uno de los más sostenidos y festejados aplausos – con vítores y sapucay-

Improvisadamente, los oradores pidieron la palabra de Rosa Chiquichano, que al presentarse festejó el ímpetu de los presentes en la búsqueda de la verdad como recurso indispensable para la identidad, y cantó un antiguo poema tehuelche –en la lengua aonikenk-. Un largo momento de debate y reflexión se dio entre el público, sumándose las intervenciones, mientras algunas veces llegaba un micrófono inalámbrico y otras, los opinantes se paraban y se presentaban, poniendo el cuerpo y la palabra en un encuentro realmente polifónico.

El cierre, siguiendo la tradición de los residentes correntinos fue a puro chamamé. El grupo Integración arrancó con “oh, che gente cuera”, y el reducido espacio libre del Salón Auditorio de la Cámara se transformó en pista, que ni falta hacía alguna polvareda... en algún momento esta cronista entrevió muchas personas en el escenario, y en algún otro momento escuchó a una septuagenaria emponchada agarrando el micrófono para lanzar un profundo sapukay de fiesta. Las parejas continuaban en el chamamé interminable. La bailanta no paraba.

Y en Buenos Aires, que resulta ser un reservorio de la danza enlazada más popular pero bailada al modo de antes, los retorceres de hombres y mujeres acompasados parecían el desperezo de una mujer despertando, una Rosa Guarú tal vez. Al menos es lo que creían ver, emocionados, los ojos celeste lavado del más viejo de los Alvear.-

Buenos Aires, julio 2008.-

(*)Texto escrito para La Chicharra Viajera

2 comentarios:

Nancy B. dijo...

Roxana: Muy buena reseña. Mejor aún el informe acerca del debate y excelente el relato de los "sentires" del correntinaje en un evento de esta naturaleza.
Desde la Bella, un saludo cordial.

Anónimo dijo...

Gracias Silva. Vos hubieras participado enfáticamente del debate, sin dudas... porque no presentan el libro en la Bella?

Un abrazo, Roxana