miércoles, 31 de enero de 2007

ARTE



Revisitando happenings
-un encuentro con el Beuys de Masotta-
por Enrique Acuña

Este es un instante de la historia del arte tan consciente de sí misma
que de salto se coloca delante del arte.
Henry Geldzahler. (Citado por Oscar Masotta en Happenings, 1966)


La expo Fluxus en Alemania 1962-94 que trascurre en Buenos Aires en estos días (MALBA) conduce a una relectura del arte de vanguardia según van variando los contextos históricos. Uno puede entrar observando el absurdo de un piano mecánico con células fotoeléctricas, captar el guiño de un libro Dadá en el primer escaparate y ficcionar en las performers de Joseph Beuys destrozando el corazón de una liebre.
Fluir de vacíos
Una pregunta insiste sobre qué es el arte hoy. Si eso ocurrió “allá lejos y hace tiempo”, si solo observamos los disfraces rotos dejados por unos personajes míticos del “arte como acción” de los años 60 o bien si se puede aprehender algo de la escena mediática del arte: hacer con los restos un efecto, y de la nada un vacío, donde la mostración es una trampa para cazar miradas. Ahí el psicoanálisis podría aprender algo del artista como creador que le lleva la delantera en materia del ejercicio del inconsciente.
Arte fluxus: un conejo surge del estiércol de una liebre, el objeto de valor encierra en su construcción su propia pérdida, conduce a la sensación de gasto, aquello que no vale nada en el mercado. En otros términos es la redundancia de las formas que no es “económicamente correcto”. Fluxus (flujo-fluido) es la palabra que designa ese significante en pura acción. Surgió en 1962, en el clima de la Alemania occidental de post-guerra, y tiene a George Mucinas como su gestor político, quien funda en su manifiesto el espíritu de un movimiento centrado en “una revista internacional del mas reciente arte y anti-arte, música y anti-música, poesía y anti-poesía, etc.” Según el catálogo de los curadores de esta muestra, Fluxus es “una red multidimensional de representaciones, encuentros, ideas y objetos que se extiende por un largo espacio de tiempo y en muchos países (...) una larga historia con muchos nudos”.
Acción del significante versus pasión del significado
El observador podría quedarse en la fascinación banal de un accionar sinsentido, pero también hacer el gesto simbólico de cazar el detalle que faltaba, el punto de causa que interesa a un deseo ignorado. Ese detalle fue para mí el accionar de Beuys, quien es citado por Oscar Masota a propósito del Happening (1) Esta acción, por su extrema destrucción del significado, como sacar el corazón de una liebre o encerrarse en una jaula con un coyote esta mas allá del teatro y la pintura. Es un hacer a golpe y silencio, eléctrico, que empuja al descentramiento del yo del espectador, excediendo a lo ya conocido. Híbrido de géneros, el happening según Masotta es vanguardia pero solo si acepta que existe su antitesis -paradoja- el anti-happening!(2)
El acto no hereda ninguna relación con su precedente histórico, es inédito y sorprende a la convención semántica de la época. Tres condiciones, entonces: híbrido, sin antecedente, móvil, guarda en sí su propia destrucción.
En una charla a posterior con Germán García, quien en su curso de este enero 2007 sobre Psicoanálisis, entre modernidad y vanguardia, destacó la compleja trama de lo imaginario y las paradojas de la decisión de un juicio que diera con las vanguardias. Estos movimientos se escapan, ya que su excedente no se contabiliza en el gusto estético de una época. Este juicio es a-histórico, se valora solo después de ocurrido, captando los efectos de “spaltung”, de división del yo producido (Freud). García destacó el operador de una forma estética cuando es capturada por el lenguaje: la oposición entre la acción del significante y la pasión por el significado. Si el happening escapa al museo es más por su acción múltiple que por un significado univoco. En este performativo la transformación de la realidad logra, por otro camino que no es el psicoanálisis, dar un tratamiento a lo real y en elogio al artista, pintar aquello que fuera imposible de representar. El autor de El psicoanálisis y los debates culturales utilizó el ejemplo del "ocultismo" en el arte, un método que hace pasar en silencio entre las imágenes un sentido expulsado por la comunidad, esto va desde el icono religioso medieval hasta la anamorfosis como perspectiva descentrada en el velamiento.

El coyote de Beuys y El Helicóptero de Masotta
Beuys, es aquel que tras caer en su avioneta al desierto de Crimea, fuera curado por los tártaros con grasa animal y fieltro de sus quemaduras, hecho que insiste cuando se envuelve en escena experimentando con su cuerpo. Muestra en escena a animales –ya sea un coyote o una liebre- como objetos que capturan una representación de lo extraño con su diferencia: por ejemplo se podría decir que un coyote es lo segregado como icono indígena de la sociedad norteamericana. A la vez esos objetos extraños generan la creencia de una diferencia vivida como mortífera de su caída del avión (3) Estas envolturas, son un semblante eficaz que permite soñar con otro cuerpo en lo imaginario.
Por su extravagancia puesta en lo político Beuys fue expulsado de la universidad, siendo él mismo identificado a un exceso al sistema de alianzas de una Alemania “milagrosa” por la democrática después del nazismo.
En la Argentina, “un país de happenistas” como llama Allan Kaprow, podrían saber nuestros exponentes locales que conocieron el Instituto Di Tella que un happening no es solo el snobismo burgués (como criticaba el profesor Klimovsky, defendiendo “el hambre” del pueblo en contra de la diversión) sino que logra, como dice Masotta en “Yo cometí un happening” en 1965, dividir la percepción del lenguaje. En su análisis, observa un laboratorio donde los sujetos son sus propios objetos de la experiencia. Dos compartimentos de personas, algunos observan el helicóptero en una estacion de trenes, mientras otros solo escuchan música en un teatro, sabiendo que eso esta sucediendo en otra escena. Luego se comparan las experiencias de imagen y palabra, bajo inducción voluntaria del malentendido.

Con lecturas del estructuralismo y la semiótica Masotta analiza este happening como una acción de la estructura simbólica que viene a articular el desorden imaginario, una transformacion a fuerza de palabras donde el discurso crea la realidad. El Helicóptero introduce algo por fuera del lenguaje como son la voz y la mirada que quedan localizados, aunque el espectador no lo sepa. Pero también hay incidencia del contexto, por eso refuta la frase de Kaprow: "no somos un país happenista", porque “Los límites de hierro de una estructura económica (interna y externa) y social, determina y decide, por nosotros y sin nosotros, una “realidad” que solo es nuestra a fuerza de ser ajena”.
Muestra anacrónica la de Fluxus, sin embargo conserva la misma preocupación actual del artista. No tanto cómo decir, ni tampoco qué decir sino cuál seria el medio, ahora masivo y no elitista, para mostrar la imagen y su contenido de verdad. Esta mediación en este caso es la acción del significante, un equívoco que no concluye en la pasión del significado. Como el coyote de Beuys, encerrado durante tres días en una jaula bajo la curiosidad de americanos aburridos, que no terminó de destrozarlo sino solo impresionar al espectador que gozaba con él. Beuys lograba ahí un efecto de crear el vacío de la significación y múltiples sentidos, tocar la sensibilidad de una masa que segregaba la alteridad del Otro. Su acto mediático hace retornar lo rechazado en el espectador de ese lugar y en esa época.
Ya no hay happenings, en su lugar hay lo inmediato del reality show, otra forma de velar lo real. O, siguiendo a Goddard, en el arte “lo imaginario es una certeza y la realidad una incertidumbre”. Con el psicoanálisis separamos operaciones del sentido y lo real como distintos usos del semblante de este tercero que es el arte, entre la ciencia y la religión.-


Referencias:
(1)-Masotta, Oscar: Happenings, en Revolución en el arte. Pop art, happenings y arte en los medios en la década del sesenta, prólogo de Ana Longoni, página 252. Edhasa editora, 2004.
(2)-Léase el comentario en la presentación en la facultad de Bellas Artes de La Plata de Revolución el arte en http://www.aplp.org.ar/ (e-textos)

(3) –Un análisis de un crítico español es ingenuo el explicar el trauma por el arquetipo y la energía (al estilo Jung) “Y Beuys experimenta los secretos del coyote. Revelación que acontece durante tres días en la Galería Block de Nueva York. La apertura de lo animal hacia la trascendencia sagrada o divina adquiere aquí una condición secundaria. El coyote le habla aquí al artista sobre la violenta colisión de culturas. Beuys afirma que el ser de los aullidos representa "el punto neurálgico psicológico del sistema de las energías americanas: el trauma del conflicto americano con el indio".
(4)-Del film Nuestra Música de Jean-Luc Goddard.

Sobre Joseph Beuys ver:
http://www.temakel.com/simbolismoabeuys.

http://wwar.com/masters/b/beuys-joseph.html

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